Consejos para elegir la silla más adecuada en la Oficina

La silla es uno de los elementos esenciales en un puesto de trabajo frente al ordenador, pasamos la mayor parte del día sentados en estas silla que en ocasiones no cumplen ni se aproximan a lo mínimo exigible para una buena ergonomía y lo más grave es que esto conlleva lesiones musculares, bajas, o como mínimo una baja productividad.

Desde DISCONSU, queremos ayudarte a prevenir lesiones y malestares en tu columna, mediante este informe.

Tengamos en cuenta que las personas que trabajan en una oficina pasan más de 4 horas diarias sentadas en sillas por 20 días al mes, lo que hacen un total de más de 80 horas sentadas frente al ordenador.

En la elección de una silla hay que tener en cuenta una serie de criterios de ergonomía según un estudio de datos biológicos y tecnológicos y que van en función de las tareas y uso que cada persona utiliza esta silla. Incluso se puede dar el caso que una silla de altas prestaciones pueda resultar incómoda si no está bien ajustada a las características del usuario y de las funciones que
realiza.

No es lo mismo sentarse unos minutos para consultar el correo o leer las noticias online, que sentarse para trabajar durante más de cinco horas diarias frente al ordenador. A partir de un determinado tiempo sentado seguidamente, la calidad de la silla sobre la que el usuario está es fundamental para una buena salud, ojo si se sufren problemas de espalda, ya que seguro que estos serán agudizados de manera considerable o sino los sufre, pronto empezará a notarlos.

No todas las sillas del mercado cumplen lo mínimo exigible para una buena ergonomía, como tampoco existe una única silla para todas las espaldas y funciones.


Mejor prevenir que curar.

Casi la mitad de los trabajadores sufre dolores de espalda, y es el problema de salud que más costes supone para las empresas.

Si bien, no podemos afirmar que una silla determinada produce lesiones de forma directa, pero si puede provocar una mala postura que con el paso del tiempo, y el uso diario y prolongado, puede derivar en una lesión de espalda importante para el usuario.

Según los datos que recogidos por una Encuesta Europea de condiciones de Trabajo, casi la mitad de los trabajadores sufría dolores de espalda, convirtiéndose en la segunda causa de visita al médico.

Herman Miller Group, que además de diseñar sillas realiza habitualmente estudios sobre ergonomía, arroja en sus últimas investigaciones unos datos reveladores: en torno al 85% de los empleados de oficinas experimentan complicaciones de espalda a partir de los 50 años.

Pero, ¿cómo elegir una buena silla?
Esta es la pregunta que nunca sabemos responder a la hora de comprar unas silla. A continuación os explicamos algunos criterios para tener en cuenta tanto a la hora de que queráis comprar una silla como para que lo apliquéis en las sillas que ya tenéis y así evitar lesiones.

Partimos de las sillas destinadas a un uso intensivo frente a un ordenador (más de cuatro horas).

•Asiento:
Es importante que sea regulable en altura y que permita modificar su colocación (profundidad)

respecto al respaldo. En cuanto al tamaño, debe ser lo suficientemente ancho como para que el usuario pueda sentarse en la parte central holgadamente y además tenga espacio a su alrededor. La parte delantera del asiento debe estar inclinada hacia abajo para que no oprima la parte posterior de las rodillas ni dificulte la circulación de las piernas.

La altura del asiento se regula accionado mediante una palanca que suele estar colocada debajo del asiento, normalmente a la derecha.
Siéntese en la silla de modo que la zona lumbar de su espalda apoye firmemente en el respaldo.
Acérquese hasta la mesa y ajuste la altura del asiento hasta que los brazos le queden a una altura cómoda para trabajar (antebrazos y brazos deben formar un ángulo aproximado de 90º, la mesa le quedará a la altura de los codos o un poco más alta).
En ningún caso ajuste la silla teniendo en cuenta el suelo, sino llega al suelo ya le añadiremos un reposapíes del que hablaremos luego.

•Respaldo: Tal vez sea está la parte más importante de la silla. Debe ajustarse a la espalda y ofrecer un apoyo en la zona lumbar. Es recomendable que sea regulable en inclinación y que tenga la posibilidad de regular la firmeza, la fijación y/o movilidad del respaldo. También es muy recomendable la altura sea regulable y que tenga una longitud que como mínimo nos cubra toda la espalda (como mínimo debe el respaldo nos debe llegar por debajo de los omóplatos). En algunos modelos es posible añadir un reposacabezas en la parte superior.

Algunos usuarios que están sólo delante del ordenador tecleando, prefieren una posición con el respaldo ligeramente inclinado hacia atrás, en cambio para atender o trabajar con diversas cosas sobre la mesa es preferible que esté más vertical.
Lo importante es que adapte la postura más cómoda para sus necesidades. Una vez efectuado todos los ajustes, compruebe que su apoyo lumbar resulta cómodo y efectivo.


•Apoyabrazos: Éstos deben permitir al usuario mantener una postura cómoda, con los brazos apoyados tiene que poder formar un ángulo de 90 grados y poder apoyar los codos y antebrazos.

Además nos son de utilidad para facilitarnos la incorporación, por lo que deben ser lo suficientemente resistentes. Igualmente que con anterioridad, es aconsejable optar por modelos de sillas que nos permitan variar la altura y posición del apoyabrazos, así como la regulación de su separación con el asiento de la silla. No nos deben, en ningún caso, oprimir las caderas, ni tampoco impedir que pueda colocarse frente a la mesa para adoptar la postura deseada.

•Base: Aunque se piensa que las ruedas no tienen nada en especial, no es así, sino todo lo contrario; la base nos va a permitir una mayor comodidad para cambiar de postura o desplazarnos en el puesto de trabajo. Para que la base sea lo suficientemente estable debe tener 5 puntos de apoyo. Otro aspecto que debemos tener en cuenta es el tipo de suelo ya que existen varios tipos de ruedas con varios niveles de dureza para adaptar la silla bien sea al suelo de gres, parquet, moqueta o etc.


•Reposapiés: Aunque éste no es un elemento que normalmente forme parte de la silla, si es importante tener en cuenta ya que lo definiríamos como una continuación de la silla. El reposapiés nos va a ayudar a adoptar la postura correcta. La inclinación del reposapiés debe ser regulable y estar realizado en materiales antideslizantes, para que permitan la sujeción correcta tanto de los pies como de la fijación en el suelo. Pero de esto ya hablaremos otro día, pues también hay mucho que pensar a la hora de elegir un reposapiés adecuado.


En resumen. La postura adecuada para el trabajo en la oficina requiere:

- La cabeza levantada y el mentón debe estar en paralelo al suelo, con los hombros relajados.
- La columna tiene que estar erguida y siempre apoyando en el respaldo de la silla.
- Los brazos formando un ángulo de casi 90º y apoyados o en la mesa o el apoyabrazos de la silla.
- Las piernas igualmente formarán un ángulo de 90º o un poco más.
- Los pies deben estar apoyados ya sea en el suelo o con la ayuda de un reposapiés.
 


Parecen muchas condiciones a tener en cuenta, pero en DISCONSU somos profesionales y te ayudamos y aconsejamos a elegir la silla y postura más adecuada, aunque serás tú mismo quien podrá darse cuenta de cómo estás mejor en la silla, además en DISCONSU tenemos quizás las mejores sillas del mercado, puedes llamarnos para indicarnos tus características particulares y nosotros te enviaremos la adecuada para ti. Seguro que si la pruebas te la querrás quedar.

Todos estos criterios expuestos para tener en cuenta, son los que recomiendan instituciones y organismos como el INSHT (Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo) y que amplían las normas que recoge la legislación vigente.

Escribir comentario

Comentarios: 0